TRIESTE, ZÚRICH, PARÍS 1914-1921

Son las ciudades en las que Joyce escribió Ulises, durante la Primera Guerra Mundial. Escribió de Dublín.

Y es que se vuelve irresistible volver aquí, al hogar Geopacus, el 16 de junio (Bloomsday). 
Y confesar lo siguiente: durante diez años (o más) he estado leyendo las peripecias de Bloom en la traducción de Francisco García Tortosa y he disfrutado de lo lindo en los 18 capítulos. Anteriormente había leído la traducción de José María Valverde, casi de un tirón, con profusión de notas al pie. No lo disfruté. Y por aquella lectura entiendo a todos los que echan pestes de la novela por incomprensible. No lo es.


He de seguir confesando que durante esos diez o quince homéricos años habré leído 700 libros, un suponer. 
Nada comparable. Tengo en casa la traducción de José Salas Subirat que puede que lea y también la increíble al catalán de Joaquim Mallafré (¿con el orden cambiado de los 18 capítulos?). A investigar...





Por lo demás, aquí le dejo a Marciano algo en lo que pensar.
Agur. Hasta 2018.





ALL ABOUT TARTUPALUK (IN THE BLOOMSDAY).

Tartupaluk (Isla de Hans)
Visto que la última entrada es de hace un año, le he suplicado a Marciano que se escriba unas líneas y las sacamos en el Bloomsday.



Marciano, cuyo nombre hace referencia a su planeta de origen, me cuenta que estaría bien escribir acerca de islas que no pertenecen a ningún país. Bueno, que en realidad se las disputan entre varios. Nada importante excepto en el Mar de China, que allí sí, allí puede haber yoyas.


-¿Alguna isla en concreto? -le pregunto.
-La isla de Hans en el Kennedy Channel (se jacta Marciano).
-¿Entre Groenlandia y Ellesmere? ¿Te refieres a Tartupaluk? (me jacto yo y apelo además a  mis conocimientos de la lengua inuit. Toma ya).
-Sí claro, no va a ser el grupo checo de música, so listillo (zasca me llevo).



Sube la música de fondo de Tartupaluk (una especie de metal hardcore que impacta a Marciano porque se parece a una tormenta de arena en Valles Marineris) para dar suspense. Bom bom bom.


-Tartupaluk se la disputan Canadá y Dinamarca... Bueno, y también Ladonia (un microestado virtual). Buf, cómo está el planeta, chaval...

Marciano me explica que en Tartupaluk no hay nada pero nada. Que por allí iban y venían los inuit a cazar y pescar lo que se terciase.
-¿Entonces?...

Otro poco de tirititrán tirititrán.

-Como ya sabrás en el caso de muchas islas lo importante no es el pedazo de tierra sino las aguas de alrededor. Si tienes soberanía sobre las islas también la tienes sobre sus aguas marinas y sobre su espacio aéreo.
-Aaaaah. (Marciano se aclara la garganta. Dentro speech).
-No es como las aguas internacionales que ahí cualquiera suelta aceite tóxico. En tus aguas y en tu espacio aéreo rigen tus leyes. El Kennedy Channel es un estrecho que puede ser importante en un Océano Glacial Ártico caliente con una banquisa reducida.


-Vale Marciano. Escribe lo que te salga.



CHAD, CHAD, CHAD


Ahora (junio) que las españolas universidades arden en selectividades (ese flow), me aflora una pregunta liberada (de comprensión de textos discontinuos, ¡ojo!) del inefable PISA a cuenta del lago Chad, que parasita mi cabeza (en versión groucho), debido principalmente a que la respuesta supuestamente correcta de la citada pregunta es incorrecta y, por contra, una de las respuestas supuestamente incorrecta es la correcta.

La pregunta se basa en un gráfico lineal que representa la oscilación del nivel del lago Chad, pero sin especificar cuáles son las unidades de medida de dicha variación, que podrían ser metros (así en la respuesta supuestamente correcta pero incorrecta) o también pies, pulgadas... (véase la primera pregunta).

Pero, obsesiones morbosas aparte, el lago Chad tiene un interés geográfico indudable.  ¿Por qué en el corazón de África no se formó un río (como el Nilo) que atravesara el desierto y desembocara en el Mediterráneo? Ni el Níger siguió hacia el norte (desemboca en el golfo de Guinea), ni el Chari pudo sobrepasar el relieve sahariano (se colapsó precisamente en el lago Chad).

Foto del río Chari tomada de http://elcuchara.es/



Los europeos modernos lo descubrieron en 1823 a través de la expedición de Clapperton. Luego fue parada obligatoria de todos los "locos del desierto" que sin duda observaron las crecidas producidas en el Chad por el Chari, lo mismo que le sucede al Nilo...